domingo, 12 de octubre de 2014

Compromiso energético: consensos en la crisis

Un grupo de ex secretarios de Energía fijaron políticas comunes con los principales candidatos presidenciales; cómo y para qué se gestó el acuerdo
Por Diego Cabot y Carlos Manzoni
Publicado en La Nación el 11 de octubre de 2014

Hubo un momento de la Argentina actual en el que la energía dejó de ser un tema de conversaciones de ingenieros o petroleros y donde los números de sus cuentas fueron mucho más allá de los balances de las compañías del sector.

Ese momento llegó cuando se asentaron los resultados de la política energética que el kirchnerismo puso en marcha allá por 2003, cuando asumió el presidente Néstor Kirchner. Tarifas desiguales, índices de inversión incapaces de remontar la cuesta del deterioro del parque, subsidios desbocados, importaciones que se han convertido en una aspiradora de dólares que se pagan al contado, desinterés de grandes jugadores mundiales por poner una ficha en la Argentina. Todo condimentado con un proyecto de ley de hidrocarburos que ya está en el Congreso, pero que no logró apoyos unánimes.

El sector energético no es un tema de especialistas, es, según creen ellos, pilar fundamental de la política económica de cualquier gobierno que asuma después de las elecciones del año que viene. 

Será, según creen, momentos de consensos para aplicar planes a largo plazo.
Ocho ex secretarios de Energía de la Nación hace tiempo que se dedicaron a buscar acuerdos, más allá de sus filiaciones políticas y sus gustos personales. Julio César Aráoz, Emilio Apud, Daniel Montamat, Jorge Lapeña, Alieto Guadagni, Raúl Olocco, Alberto Devoto y Roberto Echarte elaboraron un documento conjunto sobre bases y estrategias a mediano y largo plazo. Intentaron trazar un camino de continuidad de ciertos lineamientos básicos. Y con esa iniciativa recorrieron el arco político y lograron que los principales candidatos a presidente estamparan su firma. Seis de ellos cuentan a LA NACION cuáles son los puntos de consenso.

Julio C. Aráoz: -Hace cinco años en el CARI [Consejo Argentino de Relaciones Internacionales] llamaron a ex secretarios de Energía de la Democracia para establecer bases técnicas para una futura crisis que se avecinaba, pero se tapaba.

Emilio Apud: -En esa reunión hubo coincidencias y alguien dijo que si pensábamos igual por qué no nos juntábamos. Así hicimos varios documentos, que enviamos primero a la presidenta Cristina Kirchner. Pero no tuvimos respuesta.

Aráoz: -Pasaron cinco años en los que alertamos, diagnosticamos y propusimos. Si queríamos hacer una política seria, debíamos llevar una propuesta a los candidatos. Hoy, todos los candidatos de la oposición firmaron un convenio de buenos deseos, en el que se habla de buenas prácticas y de la idea de hacer políticas de Estado como forma cultural de la nueva Argentina que se avecina, frente a la política de los empujones y del discurso único que hay hoy.

-Desde aquel diagnóstico de 2008, ¿cómo está hoy el sector?

Jorge Lapeña: -Igual. El diagnóstico fue acertado. Dijimos que el país entraba en una crisis energética estructural y que el sistema se hacía insostenible a futuro. El Gobierno atacó este diagnóstico. La realidad demostró que el sistema energético fue al colapso y que perdimos el autoabastecimiento. Un sector como el energético, intensivo en uso de capital, no sale con un plan corto, sino que requiere 20 años de políticas permanentes y acciones coordinadas. Para lograr esto era necesario promover acuerdos.

-¿Por ejemplo cuáles?

Lapeña: -Están en la declaración de compromiso de 14 puntos de buenas prácticas. El país tiene que vender la energía a un precio que recupere la totalidad de los costos en que incurrió el sistema para producir esa energía que se consume.

Daniel Montamat: -Cuando largamos, el problema energético se medía en cortes. Dijimos que el problema energético, que se subestimaba, pegaría en la economía, y fuerte. Y así fue: ya pega en la economía, en las cuentas externas, en las cuentas públicas vía subsidio, en las tasas de inversión. Antes este sector se evaluaba muy aislado del problema económico. Hoy, es preocupación de la clase política. En 2009, todavía el país tenía superávit en la balanza energética; hoy, tiene un déficit de US$ 7000 millones; los subsidios a la energía eran $ 5000 millones; este año serán $ 120.000 millones; esos subsidios se financiaban con impuestos: hoy lo hacen con emisión; la Argentina tenía una tasa de inversión de 22%, hoy es de 19 por ciento.

Apud: -Acá hubo populismo energético, y eso va en contra de toda racionalidad. Congelaron tarifas en Capital y Gran Buenos Aires, porque 40% del electorado está acá, con objetivos que no hacen al bienestar del país, sino a una política de poder y de corto plazo. Lamentablemente, lo que dijimos se dio. Las importaciones que se hacen son un mamarracho, con precios exorbitantes.

-En este contexto, ¿habrá inversión?

Montamat: -Nosotros somos pro inversión. Para recuperar el déficit energético se necesitan US$ 20.000 millones por año, en petróleo, gas y electricidad, para acompañar un crecimiento del PBI de 3%. El ahorro nacional es de US$ 90.000 millones, con lo que no se puede sacar de ahí porque se desfinancian otros sectores. Hay que traer el dinero de afuera.

Alieto Guadagni: -En ninguna década del siglo XX cayó la producción; en la última, todos los meses de todos los años, por 11 años consecutivos, cayó la producción de petróleo y de gas. Incluso cae este año, a pesar de que YPF está reflotando. Lo que pasa que a YPF la achicaron tanto, cuando metieron el socio australiano [se refiere al grupo Eskenazi, cuyo vehículo de inversión fue una sociedad australiana compuesta por la familia] y de común acuerdo con Repsol y el gobierno argentino decidieron vaciarla. Tenemos un problema estructural enorme. Es tanta la mala praxis que nuestro país era exportador cuando el barril de petróleo valía US$ 15 y se convierte en importador cuando el barril está a US$ 100. La descapitalización por pérdida de reservas de petróleo y gas equivale a 500 millones de cabezas de ganado.

-Además de mala praxis, ¿hay corrupción?

Guadagni: -El grupo se preocupó por denunciar temas de corrupción. Planteamos la irracionalidad de las estaciones hidroeléctricas, porque hay otras mejores en términos de costo por kilovatios. La falta de información sobre los cortes de luz, que no se publican desde 2011, la operación con Venezuela, en fin.

-¿Qué harían con Enarsa?

Lapeña: -La eliminaría, por inútil. 

Apud: -Yo la cerraría.

Aráoz: -Debería rendir cuentas.

Lapeña: -Debe rendir cuentas. Es una creación de la actual administración, de 2004, cuyo objetivo central era explorar la plataforma continental, que son 500.000 kilómetros cuadrados. La empresa no cumplió con ese objetivo y no ha descubierto un solo litro. Es una empresa inútil a los fines sociales y económicos, por lo tanto, tiene que ser eliminada.

Apud: -El avión de Enarsa se usaba para ir a Venezuela y venir, y traían ahí las valijas con dólares. Entonces, no se puede decir que se cierre y cada uno se vaya a su casa. Hay que investigar.
Guadagni: -Es un problema que los ingleses exploren en Malvinas, pero mucho más grave es que no hayamos explorado en nuestra área. Dejamos de lado la oportunidad de hacer una alianza con Brasil, que tiene gran experiencia en el Atlántico.

Raúl Olocco: -Se ha usado el sector para hacer negocios.

Apud: -No solamente Vaca Muerta es el tema hidrocarburífero. Vaca Muerta es el 60% del shale gas que tenemos. Exploramos y concesionamos áreas que representan 30% de todas las cuencas sedimentarias que hay en el país; hay 70% que está virgen. Se puede convocar para explorar eso. Y después está el mar, donde también hay que buscar. Guadagni: -Hablemos del sector eléctrico. Si hay una crisis de hidrocarburos y cae la producción de petróleo y gas, ¿qué centrales debe hacer? Aquellas que no funcionan ni a petróleo ni a gas. Por eso se inventaron las hidroeléctricas o eólicas. Pero este gobierno todas las que hizo son termoeléctricas, alimentadas con petróleo y gas. Dos tercios de la electricidad que estamos consumiendo es fueloil o gasoil.

Montamat: -Lo que se va a inaugurar es todo térmico. Es lo más rápido en el momento de invertir, pero después sale caro.

Lapeña: -Al congelar las tarifas en una economía inflacionaria, las empresas son llevadas a la cesación de pagos o a la quiebra. Como el fantasma más temible es el corte de energía, el Estado invierte por lo que no ha hecho la empresa. Eso se hace con fondos fiduciarios, que son los que aumentan los subsidios desbalanceando las cuentas públicas. Hoy no hay dólares, por las importaciones energéticas, y no hay pesos, porque éstos están tomados por subsidios.

-¿Por qué no bajan los subsidios?

Lapeña: -La parte subsidiada es aún mayor que el universo de consumidores que paga más. Cada vez que hay una devaluación se necesitan más pesos.

-¿Cuánto se recaudó por el aumento de tarifas?

Montamat: -Poco. No mueve el amperímetro. Los subsidios crecieron 40.000 millones de pesos en 2014 y sólo se recaudaron 7500 millones.Guadagni: -Los subsidios son cuatro veces más grandes que toda la inversión pública.

Apud: -Por el congelamiento, tenemos los costos de energía más altos del mundo y las tarifas más bajas.

Guadagni: -Se siguió una política en desmedro del interior del país. Una industria en Salta paga más que una en Lanús. La diferencia con Córdoba y Santa Fe es enorme.

-¿Cómo calificarían la gestión del ministro de Planificación, Julio de Vido?

Montamat: -Aplazo.

Aráoz: -Fue el error garrafal de la política kirchnerista.

Lapeña: -Desastrosa. Ineficiencia, con continuidad. El secretario de Energía que se fue [Daniel Cameron] lo hizo sin dar un discurso de por qué se iba. Todos los números objetivos, caída de producción de petróleo y gas, empresas fundidas, subsidios ilegales y desmedidos y reservas de gas natural depredadas, la mitad de las que había en los noventa, marcan una gestión de muy malos resultados.

Guadagni: -Tuvo dos proyectos frustrados: el gasoducto Bolivariano, que era un disparate, y la refinería Mosconi II, que prometieron varias veces. Por eso el país no tiene capacidad de refinación.

Apud: -Fue una mala gestión para los argentinos, pero para el kirchnerismo fue espectacular, porque le permitió tener el poder, a todas las empresas en la mano, etcétera... Pero sería injusto atribuir a De Vido todo esto, porque el responsable número uno fue Néstor Kirchner.

-¿De qué se trata el documento que firmaron los candidatos?

Aráoz: -En un documento de consenso. Hace unos días recibimos la invitación del Papa, que quiere recibirnos en el Vaticano. Nuestra función termina con el próximo gobierno democrático, cuando le digamos al futuro presidente: "Usted firmó esta propuesta, éstas son las normas que debe respetar".

Apud: -Es muy importante que a nosotros nos escuchen las principales fuerzas con posibilidades de ser gobierno. Eso quiere decir que va a haber un diálogo. Hasta ahora estamos desacostumbrados a esto.

Aráoz: -Néstor sabía mucho de petróleo y energía, por lo tanto, puso a los que menos sabían, como De Vido o el chofer de De Vido [por Roberto Baratta], para hacer muy buenos negocios. Y los hizo.

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