viernes, 17 de abril de 2015

Los acuerdos con Rusia sobre energía nuclear no pueden estar afuera de una Política de Estado para la energía

Se ha tomado conocimiento de que en la reunión prevista entre los presidentes Vladimir Putin y Cristina Fernández para el corriente mes, se avanzaría en la materialización de los acuerdos comerciales y de cooperación tecnológica en materia nuclear y energética. Los acuerdos a firmar se desconocen pero seguramente guardan relación con las gestiones que iniciara en Moscú el año pasado el ministro Julio De Vido, quien a su regreso anunció planes para el sector nuclear por más de US$ 23.000 millones, cuyo contenido y justificación de dicho monto se desconoce, a pesar del tiempo transcurrido desde dicho viaje y sin que se dieran las explicaciones que tan importante cuestión requiere. Tampoco ha existido el ese período información pública, ni aprobación legal alguna por parte del Congreso Nacional.

Es pertinente mencionar que en materia nuclear, en nuestro país rige lo dispuesto en la ley N ° 26.566, sancionada hace más de cinco años, sin que se hayan producido avances en la mayoría de las obras que se definieron en la misma. Tampoco los organismos de control[1] han producido informes sobre el avance de las obras encomendadas en la ley a CNEA[2] y a NA-SA[3]. Cabe poner de manifiesto que las centrales nucleares que se pretende introducir en los acuerdos con Rusia no están contempladas en esta ley mencionada.

El proceder gubernamental indica que se está frente a un modus operandi que ya ha sido utilizado en el caso de los acuerdos con China firmados a principios de febrero del corriente año, que comprometen al país ante un país extranjero en la ejecución de obras de infraestructura de muy alto costo -en este caso, de centrales nucleares-, sin que existan los estudios previos necesarios para justificar la necesidad de las obras integrantes los acuerdos. Muchas veces, bajo una financiación de baja tasa de interés que forma parte de los convenios,estas obras son ejecutadas por empresas sin la debida experiencia ni los debidos procesos licitatorios públicos y transparentes, que aseguren la ejecución de las obras a precios competitivos.

El Grupo de Ex Secretarios de Energía ha sostenido en reiteradas oportunidades, y lo hace ahora nuevamente, que no es técnica ni políticamente razonable lanzar obras de la magnitud y complejidad de una central nuclear sin estudios previos completos[4], que justifiquen que la obra debe ser realizada y que además es viable en lo económico, financiero, ambiental y, muy importante, que asegure la mejor relación costo-beneficio frente a otras alternativas.

La experiencia histórica prueba que cuando este tipo de decisiones se toma en el ámbito político, prescindiendo de los criterios anteriores, el país todo termina afrontando grandes sobrecostos de obras, atrasos significativos en los cronogramas. Situaciones indeseables de en enorme costo y atraso para el sector.

No nos oponemos a los Acuerdos de Cooperación. Creemos que el Gobierno puede y debe firmar convenios de cooperación en energía en general y, en materia nuclear en particular, con los países, que como Rusia, forman parte de nuestras relaciones internacionales, y con los cuales tenemos desde siempre fluidos intercambios comerciales y tecnológicos.

Sin embargo, la compra de centrales nucleares debe surgir luego de una definición consensuada sobre la tecnología más adecuada a migrar, luego de la experiencia de los reactores de agua pesada. Es un tema en el que no se debe improvisar, y debe estar enmarcado en una Planificación Energética Estratégica que la Argentina hoy ausente y que deberá encarar el próximo gobierno.

Es necesario definir el futuro nucleoeléctrico de nuestro país, pero por ser una decisión de altísimo costo y largo período de ejecución que involucrará en su ejecución a varios gobiernos, ello debería hacerse en el marco de una Política de Estado con suficiente consenso político para asegurar su concreción en el tiempo.


Firmado:
Emilio Apud - Julio César Aráoz - Enrique Devoto - Roberto Echarte

Alieto Guadagni - Jorge Lapeña - Daniel Montamat - Raúl Olocco

Puede descargar el documento haciendo click AQUÍ.




[1] La SIGEN
[2] Prototipo de Reactor CAREM de 25 MW
[3] Extensión de Vida de la Central de Embalse y 4° Central Nuclear.
[4] Para una Central Nuclear, los estudios deben comprender el Proyecto Ejecutivo, con la correspondiente selección de la tecnología de generación, el estudio completo del ciclo de combustible nuclear y la procedencia de dicho combustible; los estudios económicos, que indiquen la factibilidad económica, y finalmente los correspondientes estudios de impacto ambiental para la ubicación seleccionada.

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